Lo Lamento.
A veces lamento mucho que, ante ciertas situaciones, lo mejor que pueda ofrecerme sea el apoyo que, desde mi mente, puedo dar. Lo lamento porque en algún momento llegué a experimentar un constante flujo de ideas con otras personas, y no me sentía privado de hablar sobre como me sentía, o siquiera de lo que pensaba, ahora esa sensación de confort y tranquilidad no está presente, sino que al contrario, se ha convertido en una sensación incómoda y un recordatorio de que prefiero morderme la lengua, a expresar lo que siento a oyentes que no están precisamente dispuestos a escuchar, y la verdad lo entiendo muy bien y lo acepto, pero en este círculo que cada día se cierra más, siento que me lleno de más conversaciones imaginarias, que reales.
Creo que es natural a que acuda a lo que jamás me traicionaría en el momento que lo necesito, que es todo lo que guardo en mi mente para llenarme de ánimos otra vez, pero la melancolía y la tristeza en determinadas ocasiones se combinan, y reviven una parte de mi que, no solo había olvidado, sino que no entendía realmente.
Antes creía, basado en mis propios sentimientos y pensamientos, que le temía a la soledad y que haría cualquier cosa para evitarla, sin embargo, en los últimos meses he sentido un profundo deseo, y hasta la necesidad de estar solo. Pese a que he sido predominantemente alguien que le gusta estar con la gente y dar todo por mis amigos, me he sentido muy decepcionado, y en realidad he comenzado a pensar que he y estoy dando demasiado por los demás, porque el ferviente deseo de desaparecer y que me coma el olvido se vuelve cada día más fuerte, algo ilógico, para alguien que le "teme" al olvido. Me he vuelto en mi propio paradigma, y estoy luchando por entenderlo.
Comienzo a pensar que, quizá, esta condición hubiese sido fácil de predecir y evitar, si hubiese apartado más tiempo para mi mismo e invirtiera eso en las experiencias que disfruto sin la presencia de nadie más, pero no ha salido de mi las ganas de vivir experiencias con los demás, y tener conexiones que no puedo explicar bien con ningún tipo de lenguaje. Por esto es confuso para mi entender porque empezaría sentirme de esta manera, pero el mayor problema de esto es, que técnicamente estoy rechazando una parte fundamental de mi, que ha permanecido constante desde siempre.
Últimamente siento más simpatía y comunión con personalidades en Youtube, y realmente eso se ha vuelto en mi gran liberación, y aquello que me hace sentir que no estoy solo en mis opiniones, sentimientos o pensamientos, pero sé que en un mundo tan grande hay más personas así ¿Qué le pasó a aquellas personas con las que compartía todo aquello? Pues no lo sé, sobretodo porque me enfoco más en creer que el receptor del mundo (o sea, yo) es el culpable, por el simple hecho de codificar toda la información de manera diferente, y aunque estuviese equivocado y realmente hubo un cambio extraordinario en mi contexto, que justificadamente haya influido en cómo me estoy sintiendo, sigue sin ser suficiente como para tener la motivación de hablarlo con quienes quisiera recuperar la sintonía que tenía antes.
Cada cosa me guía más a fondo al camino del aislamiento, y evitar en todo aspecto generarle problemas a los demás, porque sé con toda certeza de que no todos son buenos escuchando, y que no para todos es fácil entender como se siente otra persona, y además, hoy más que nunca nadie acostumbra a disponer parte de su tiempo para alguien más, así lo necesite de verdad. Aunque a todo esto, lo ubico nada más en mi realidad, y es por esto que evito pensar en que los culpables son externos, sino meramente internos. Nadie debería ser responsable del como me sienta, y nadie tiene porque rendir cuentas sobre un tema en el cual no cometió ningún delito, y aunque lo haya hecho, no está obligado a dar respuesta alguna.
Sencillamente, he llegado a la altura en la que, por más frustración que pueda tener por estas emociones, me es preferible negarme la posibilidad de exteriorizarlo, a compartirlo. Yendo en contra de mi filosofía de expresarlo todo siempre y de cualquier manera, del mismo modo que estoy yendo en contra de mis deseos por ayudar a las personas. Y esto es horrible, porque si me vuelvo en un mar de contradicciones, sentiré que le estoy dando la espalda a una enorme fracción de mi, y el vacío que generará aquello, solo dejará una enorme confusión acerca de mi identidad, la cual, creo que ya está empezando.
De tal manera, estando exhausto, frustrado, melancólico, triste, estresado, nostálgico, furioso y harto de este deseo de apartarme de todo, no me queda más que el lamento. El lamento de no poder ofrecerme una salida, el lamento de que pensar me esté generando más problemas que soluciones, y el lamento de no saber a donde más acudir.
El lamento de estar solo, encerrado en mi cuarto, pensando qué hacer, que como en mil millones de ocasiones lo he hecho exitosamente, pero encontrando una rotunda y extensa, nada.
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