La Inexistencia.

     Siento una nueva conexión, hacia una imagen que hay en mi mente, distante e intangible... Como si tuviese un presentimiento, un impulso ya escrito en mi sangre, una energía inexplicable y transcendental, que ha borrado de mi todo estimulo de la realidad, dejándome con un pensamiento y una sensación, de alguien que no existe.

     Se encuentra a sí misma frente a una ciudad, observándola desde las montañas, rodeada por un clima frío y húmedo, que mantiene empapado su rostro. Mira con melancolía lo que parece haber sido su hogar, con una expresión de tristeza y vacío, como si estuviese tratando de olvidar, pero a la vez de recuperar el momento que vivió.

     Simplemente está allí, bajo un árbol lleno de recuerdos, momentos que antes de ella han ocurrido sobre sus raíces, dejando una estela de historias que hoy serían leyendas; y en el caso de ella, no era la excepción. Miles de recuerdos llegan a su mente al tocar su corteza, al mirar sus hojas y sentir el paso del tiempo, añejando viejos momentos, llenándolos de nuevas sensaciones y símbolos, añadiendo una nueva verdad, una nueva realidad, deseos por siempre ocultos, y palabras que jamás volverán.

     Si estuviera bajo su control, sostendría los cielos y retrocedería el tiempo. Usaría su nueva verdad para contar lo que realmente fue importante, para dar testimonio de una realidad distinta, moldeada por sufrimiento y felicidad. Una vida llena de tonalidades grises, cuando ningún día pasaba desapercibido, donde cada lugar contenía una nueva aventura e historia que relatar.

     Nunca deja de contemplar como el cielo se extiende hasta el horizonte, dejando a su vieja ciudad como una pequeña huella que el hombre dejó a través del tiempo. Se siente insignificante, su vida no es más que una pequeña porción de todo lo que está cubierto por el manto azul, trata de imaginar cuantas cosas habrá presenciado, cuantas lágrimas ha derramado, cuantas oportunidades ha brindado. Siente consuelo en su corazón, cada hebra de luz, cada caricia del viento y cada sonido de animal u hoja, le brinda una sensación de paz y compañía. El mundo reconoce que ella está allí, le enseña su mejor orquesta y sus vestidos más maravillosos; le habla a cantos y susurra a través de su piel, mantienen una conexión que una vez estuvo perdida, opacada por lo que creía, era importante.

     Imagina como sería presenciar su propia vida, ¿Qué tipo de cosas trataría de decirse?, ¿Qué errores cometió?, ¿A quiénes olvidó y a quiénes les dio lo que no merecían?
¿Qué clase de vida he tenido? -se preguntaba- ¿Será verdad que vine a este mundo para acabar sola?, ¿Ya no me queda nada por hacer, nadie a quien darle más de mi?, ¿He estado equivocándome durante todo este tiempo?, ¿De qué me he perdido?, ¿Estarán sufriendo sin mi?, ¿Podré ayudarles si vuelvo? o, ¿Ahora estarán mejor?... -murmura dentro de sí- Me gustaría saber la verdad... Estando aquí, lo único que puedo hacer es observar, ¿De qué me sirve esto?, ¡Deberías reaccionar! -sollozó-, no estás haciendo nada aquí... Pero tampoco estaba haciendo nada allá... Simplemente no consigo respuestas, pero aun así... Creo que este es el único lugar donde podré encontrarlas -extiende sus brazos hacia el cielo- ¿Cuan lejos estoy de saber quién soy?, ¿Estaré allá arriba tratando de decirme qué debo hacer?, ¿Tendré frente a mi la razón por la que vine aquí?, o quizá... ¿Será alguien más quien está esperando por mi?, ¿Alguien que me ve desde allá arriba y tiene todo lo que estoy buscando?... Sueños... Deseos... Oportunidades... Aquellas cosas a las que me aferro que no existen... Pero pese a todo, sé que están allí... -se deja caer sobre el pasto, quedando encima de sus piernas y con su cabello sobre el rostro- Ya ni sé qué estaba haciendo antes de venir, o qué ocurrió para sentirme así... Aunque todavía me siento sola, triste y vacía... Pero hay algo que me grita que siga... ¿Será este el deseo de vivir?, ¿La vida misma me está llamando?, ¿Es por esto que este árbol se convirtió en mi mejor amigo?... Aunque él no pueda hablar... Siempre está aquí esperándome, haciéndome compañía, observando desde arriba todo lo que hago, anhelando firmemente el momento en que regrese para hablar con él... A pesar de que no tiene oídos, me escucha... Y aun sin tener boca, me habla... Si hasta su misma sombra me ha dado el cobijo y consuelo, que ningún abrazo o beso han podido... Ojala me pudiese quedar para siempre con él y acompañarle, ha de ser muy solitario estar aquí todo el día sin nadie con quien estar... ¿Por qué la vida decidió convertirte en hojas y corteza, y no en una persona? Cuanto me hubiese encantado conocerte más, que me contaras todo lo que haz visto, y vivido. -se levanta y recoge su cabello- Creo que ya es momento de irme, no importa que allá abajo no haya nada con significado... Desde arriba todo se ve completamente diferente... Espero poder vivir en el cielo, mientras dejo las huellas de mis pasos sobre la Tierra.
     Quizás soñar parezca sobrevalorado, porque estamos conectados todo el tiempo a nuestras limitaciones, preocupados por aquello que en realidad no importa, cuando deberíamos estar conectados con lo que no existe, y vivir cada día tratando de volverlo realidad.

Comentarios