El Gran Horizonte.
Todos comenzamos humildemente, desconociendo el potencial que tenemos y al gran destino que podemos llegar. Nadie llega al mundo conociendo de que es capaz, y es muy difícil que pueda visualizarlo por sí solo. Son los demás quienes pueden minimizar, o elevar la estima que tengamos respecto a nuestras capacidades, y a cada uno de los logros que están a nuestro alcance.
Iniciamos sin nada, combatiendo por nuestros objetivos personales, percatándonos de que por fuera de nosotros, encontraremos mucho más que lo que hemos deseado por dentro, porque aquello que esta por fuera, yace esperando que hagamos algo que inicie una travesía diferente. En esas travesías habrán tanto amigos, como conocidos y desconocidos, clamando por ayuda o cruzándose en nuestro paso, obstaculizando, enfrentándonos o convirtiéndose en aliados.
La batalla por el que sea más fuerte comienza con liberar la fuerza, pero la fuerza no esta determinada por la apariencia temerosa de alguien, la destreza e inteligencia pueden hacer más que brutalidad y poder despilfarrado.
A pesar de, en el transcurso del camino que hayamos decidido seguir, tendremos dudas respecto a lo acertada que fue esa decisión. Lo correcto no se define porque sea fácil de intuir, mucho menos porque sea sencillo de realizar, y aunque para muchos hacer lo correcto se sienta como una obligación, nadie obliga a nadie a ser bueno ni malo, hay que hacer lo que se deba hacer, e independientemente de su alineación moral, tendremos quienes se nos opongan y quienes nos apoyen.
Las dificultades tienen diferentes caras, y para cada quien son un demonio diferente. Es difícil juzgar la lucha de alguien más, cuando aquello que consideramos "malo", para la perspectiva de cualquiera, puede poseer más de mil caras.
Hemos leído, escuchado, vivido y presenciado historias, que pueden marcar en nosotros un peso que nos mantiene encerrados en un pasado, o nos ayuda y levanta, para confrontar y formar el futuro. La realidad no es más que una ilusión de lo que apenas somos capaces de percibir e interpretar, siempre habrá una infinidad de detalles que no seremos capaces de ver. Si con dos ojos no podemos observar bien, usemos cuatro; si con dos manos no podemos levantar la roca, busquemos tres pares más; Si estamos agotados después de tanto intentar, descansemos por un momento, y pensamos con la misma claridad del comienzo en el objetivo que deseamos alcanzar.
Quizás algún día veamos los problemas del pasado como algo pequeño, como una diminuta semilla que tapaba la luz que estábamos buscando. No hay un camino estricto para actuar, y si hay que preocuparse por algo, es por las mil cosas que haremos durante el vivir, no por el momento en que pudiese llegar nuestro final, meditar en el no retrasará su llegada. Pensar constantemente en el, solo es la expresión del miedo de culminar sin haber cumplido nuestras expectativas. El miedo nos advierte del peligro y nos exige actuar con precaución, y ciertamente hay que protegerse de todo, pero no hay que olvidar como defenderse.
La derrota puede llegar si no estamos preparados, pero no significa que haya que rendirse. Alzar la bandera blanca significa que debemos hallar otra vez la motivación, hasta que se convierta en la determinación necesaria para pulir la voluntad que necesitamos. El discurso mental, y la filosofía que haya en nuestros principios debe mantenerse presente siempre, ya que mantenerse constante jamás es fácil, y para nadie lo es. Aunque varios se atrevan a juzgarnos por nuestras debilidades y las dificultades que se nos presentan, ellos nunca podrán escapar de padecer lo mismo y tener que luchar para resolverlo todo, o sobrevivir sin tener que arrodillarse ante la presión.
Lo que cada quien hace, no tiene porque describir un significado para los demás. No es común que todos puedan concordar en la misma definición respecto a las acciones individuales, o incluso colectivas. El rechazo o la diferencia de ideas, puede pasar como desapercibido, solo es una piedra en el paso, algo frío e inherente; En caso contrario, nos encontramos con que interactuar, independientemente del resultado que nos traiga hacerlo, aunque sea para bien o para mal, es en el camino que aprendemos que nos puede ser de utilidad y que nos puede retrasar, o dañar.
Soy alguien que se mantiene visionario y soñador, trato de ver siempre al futuro como una fuente de oportunidades, y sé que suena bastante cliché o repetido decir eso, pero realmente no importa si lo es, simplemente es lo que me gusta utilizar para sustentarme de energía y seguir avanzando. No veo la esperanza como si fuese una patética ilusión, todo lo contrario, para mi quien no cree en la esperanza es porque ya se ha rendido antes de enfrentarse a cierta dicha, o simplemente cree que su criterio es lo más importante para saber o determinar el desenlace de un suceso, sin entrar en el cuestionamiento de otras posibilidades.
Siempre habrá a qué aferrarse, en qué creer, en quien contar, y sobretodo... Nunca faltará la existencia de cosas más allá de lo que hemos conocido y aspirado, que nos sorprenderán, y llenarán de más ganas de seguir y escudriñar aun más en la vida.

Siempre habrá a qué aferrarse, en qué creer, en quien contar, y sobretodo... Nunca faltará la existencia de cosas más allá de lo que hemos conocido y aspirado, que nos sorprenderán, y llenarán de más ganas de seguir y escudriñar aun más en la vida.


Comentarios
Publicar un comentario